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Colombia: “La paz será una conquista del pueblo, no una concesión de la oligarquía”

sergio marinCompartimos una entrevista realizada para el Enredando las mañanas a Sergio Marín, comandante de las FARC y actual miembro de la dirección colectiva del nuevo partido fundado por esta organización insurgente. Los dilemas del proceso de paz en un contexto donde las masacres contra la población civil continúan.

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¿Cuál es la impresión en torno a la masacre cometida en Tumaco y en qué medida se está avanzando en el proceso de paz?

En principio remarcar nuestra solidaridad con la lucha de los campesinxs colombianxs, en especial de lxs campesinos cocalerxs, entre otras porque este campesinado que se ha abocado al cultivo de la hoja de coca lo ha hecho obligado por las circunstancias históricas, sumamente complejas en Colombia, que empiezan por la alta concentración de la propiedad sobre la tierra en nuestro país, y en segundo lugar por el desplazamiento violento al que han sido sometidxs millones de compatriotas del agro colombiano hacia regiones inhóspitas, más allá de la frontera agrícola del país, donde básicamente el único cultivo que brinda alguna posibilidad de obtener un ingreso para una vida mínimamente digna, son esos cultivos que nuestro enemigo llama ilícitos y nosotros llamamos de uso ilícito.

Lo que está sucediendo nos indigna, nos entristece, y el Estado colombiano y los gobiernos que lo administran tienen un claro sentido y sello de clase, y gobiernan para sus propios intereses. El acuerdo de paz pretende no tanto, como se ha hecho otras tantas veces, garantizar una “revolución por decreto”, sino unas condiciones para la lucha política distintas a las que estamos acostumbradxs y habituadxs en nuestro país, y acciones como éstas por supuesto van en dirección contraria de lo que anhelan millones de colombianxs, a lo que buscamos los sectores democráticos, progresistas, revolucionarios de nuestro país, y de cierta manera es complaciente con esos sectores más retardatarios y fascistas de la oligarquía colombiana.

Es sumamente contradictorio que mientras el gobierno de Santos insiste en una defensa retórica de lo acordado y del desarrollo de este proceso de paz con las FARC y los que se vienen desarrollando con lxs compañerxs del ELN en Quito, mantenga en la práctica una acción que en nada se diferencia con lo que históricamente hemos vivido en Colombia: represión, asesinatos, tortura, desapariciones, muerte, encarcelamientos. Entonces obviamente nosotros requerimos no solo de pronunciamientos, sino que necesitamos una importante movilización del pueblo colombiano, que el pueblo se movilice solidariamente en defensa de lo acordado y en defensa de la paz, que es una conquista del pueblo y no una concesión de la oligarquía colombiana.

También es importante visualizar lo que está sucediendo para que se conozca tanto nacional como internacionalmente. Consideramos que es muy importante la participación de la comunidad internacional, de los organismos que el acuerdo establece que deben estar encargados de la verificación de lo acordado, y de otros organismos internacionales que suelen ser sumamente activos en la denuncia de supuestas violaciones a los derechos humanos cuando se supone que suceden en países que son gobernados por partidos progresistas, pero generalmente en este tipo de casos, cuando estas acciones claramente demostradas son cometidas por fuerzas reaccionarias, suelen mantener un silencio bastante parecido a la complicidad.

Un tema que ha sido totalmente invisibilizado por los medios de comunicación hegemónicos es el de los presos y presas políticas, que en el caso de Colombia es escandaloso, ya que hasta hace unos meses ascendían a más de 9 mil presos y presas (incluyendo tanto a quienes forman parte de la insurgencia, como a activistas de movimientos u organizaciones sociales y políticas) ¿Cuál es su situación actual?

El acuerdo establece taxativamente que todxs lxs prisionerxs políticxs de guerra que se encuentran las prisiones deben ser liberadxs. En ese sentido hay un incumplimiento flagrante, ya que deben quedar más de mil compañeros y compañeras en las cárceles, y nosotrxs estamos exigiendo que se liberen inmediatamente. Tendríamos que reconocer que un poco más de 1500 aproximadamente han quedado en libertad, lo cual es resaltable. Si bien en un esfuerzo de guerra de varios años logramos la liberación de prisionerxs en algunas oportunidades por la vía militar, nunca conseguimos que queden liberadxs tal cantidad como la que tenemos ahora. Por lo tanto, podemos hablar de un balance agridulce, ya que es importante la liberación de estxs miles de combatientes, de luchadores y luchadoras que han tenido que soportar los rigores de un régimen carcelario y penitenciario criminal como el que tenemos en Colombia. Por eso exigimos que sean liberadxs todos y todas.

Han conformado una nueva organización que también se llama FARC (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común), pero cuya vocación es de carácter civil. ¿Qué vigencia tiene el socialismo como perspectiva en esta coyuntura?

Nosotrxs acabamos de culminar hace unos días nuestro congreso fundacional, en el que quedó establecido que nuestra conformación en partido político debe darse sobre la base de la construcción de un partido profundamente enraizado en la lucha del pueblo colombiano, y que tenga explicitado en la formulación de sus objetivos estratégicos su carácter antiimperialista, anticapitalista y por el socialismo.

Creemos que ese partido que estamos en proceso acelerado de estructuración y construcción, debe ser un aporte al conjunto de la lucha de los sectores sociales y populares en Colombia. No tenemos un afán vanguardista, consideramos que es necesario construir una vanguardia colectiva, es decir, un conjunto de fuerzas de organizaciones que nos pongamos de acuerdo, rememorando a Camilo Torres, en lo que nos une y dejando a un lado las diferencias, porque lo que nos une es mayor a lo que nos diferencia.

Llevar esto adelante será posible mientras tengamos claros los objetivos comunes y nos propongamos formas y métodos de acción. Más allá de la unidad programática, aspiramos a la unidad orgánica, poder mostrarle al pueblo colombiano un horizonte de esperanza y de victoria. La gente tiene bastantes críticas a lo que es la política tradicional, hay un sentimiento generalizado en Colombia en este momento de desánimo frente a los partidos políticos, y de cierta manera también, podría decirse que hasta dialécticamente, puestas sus esperanzas en las fuerzas alternativas, siempre que nosotrxs les propongamos al pueblo unidad estando unidxs nosotrxs, porque es muy complicado decirle a un pueblo que se una en la lucha cuando no hay unidad entre nosotrxs.

Tenemos disposición de trabajar en dirección a la unidad y modestamente colocamos nuestro acumulado histórico de más de 53 años de lucha frontal contra el régimen colombiano, al servicio de esos objetivos de largo alcance del pueblo colombiano.

 

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